Madretótem
Ofrendas antiguas ovillos suaves voces calladas.
Mi madre es un tótem sentado
entre lanas ofrecidas ofrendas
para sus manos ásperas
suavemadretótem
manos ásperas nudosas, curvadas
acarician los ovillos
en el sillón totémico
ovillos color rosa viejo.
Manovillos.
Madretótem.
Muertesentada.
Espaciovacío.
alrededor todo el mundo alrededor vacío.
Se callaron las voces que giraban
en el espacio que respira el tótem.
En el aire de Madretótem hay silencio.
Se desenredan los ovillos
se tejen las lanas en círculos
forman ofrendas delicadas
para manos ásperas torcidas dolientes
Tótem madre yo sé que quisieras gritar
pero no se puede
Es un tótem siempre lo es lo eras
silenciosotótem
a tu alrededor silencio
se acallan las voces
enmudece el mundo
Enmudecidomundo.
Madretótem.
domingo, 13 de abril de 2014
lunes, 7 de enero de 2013
Entrevista a Juan Laurentino Ortiz por Juana Bignozzi.
-¿Ángel?
-Es
una manera de nombrar lo innombrable. Es la única palabra desde
luego que trato de eludir últimamente, porque yo mismo no me siento
cómodo. Me parece... no gastada, pero no tan significativa como la
creía antes, cuando no sabía cómo nombrar eso que está entre lo
desconocido y el hombre, hacia lo cual el hombre tiende. No se olvide
usted del soneto de Nerval, él dice un espíritu puro, yo podría
decir ángel (un ángel está desarrollándose hasta en la piedra).
Como le dije a usted, los hindúes dicen que la vida no se agota en
los tres o cuatro reinos sino que hay un mundo invisible, diremos
así, habitado dicen ellos por espíritus. En ese sentido yo empleo
la palabra ángel, como esa presencia desconocida que puede tener,
como en el cielo, significaciones. Puede ser el ángel malo como
decía Rilke. La escala o como se dice las legiones son muy numerosas
y ocupan distintos niveles en el cielo.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
EXILIO
a Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.
Alejandra Pizarnik
los ángeles leen
Los ángeles leen
sobre los pétalos de los tulipanes
sobre los colores del colibrí
sobre la frescura del viento entre los álamos
sobre la dureza de la mirada
de los seres humanos.
Los ángeles leen
sobre lo que desconocen
transcurren su tiempo desaforado
leyendo a veces
sobre el mundo sensible
y enfurecido
de los seres humanos.
Mientras leen destilan
aromas de lavanda
y de azahar
desde sus cuerpos inapresables
e invisibles.
martes, 14 de agosto de 2012
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