miércoles, 26 de diciembre de 2012

EXILIO

a Raúl Gustavo Aguirre

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles, 
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Alejandra Pizarnik

los ángeles leen

Los ángeles leen
sobre los pétalos de los tulipanes
sobre los colores del colibrí
sobre la frescura del viento entre los álamos
sobre la dureza de la mirada
de los seres humanos.
Los ángeles leen
sobre lo que desconocen
transcurren su tiempo desaforado
leyendo a veces
sobre el mundo sensible
y enfurecido
de los seres humanos.
Mientras leen destilan
aromas de lavanda
y de azahar
desde sus cuerpos inapresables 
e invisibles.