Les he enseñado a mis hijos que jamás tomen parte en matanza alguna bajo ningún pretexto, y que las noticias sobre el exterminio y la derrota de sus enemigos no deben producirles ni satisfacción ni alegría.También les he inculcado que no deben trabajar en en empresas que fabriquen máquinas de matar, y que deben expresar su desprecio por la gente que las cree necesarias.